¿Qué posibilidades tengo de embarazarme según mi edad?

El 21 de septiembre a las 19 h. se realizará en FivMadrid una charla gratuita destinada a las futuras madres solas por elección, parejas heterosexuales y parejas lesbianas sobre la influencia de la edad en la posibilidad de lograr el embarazo.

La edad es un factor decisivo a la hora de ser madre y es importante que todos aquellos que deseen tener un hijo sepan qué posibilidades reales tienen según su edad y qué opciones se podrían plantear si desean tener un hijo, pero no ahora.

La charla será impartida por una ginecóloga de FivMadrid, especialista en reproducción asistida, y contaremos con la colaboración de Rosa Maestro, fundadora de la web MASOLA.

La asistencia es gratuita. Sólo tienes que inscribirte llamando al 915 616 616 o enviando un email a consulta@fivmadrid.es para reservar plaza, ya que son limitadas!

Fuente: http://fivmadrid.es/posibilidades-embarazarme-segun-edad/

Nace el primer bebé del mundo con la técnica del ADN de tres padres

Tiene cinco meses, se llama Ibrahim y la noticia de su nacimiento dio ayer la vuelta al mundo, por tratarse del primer bebé engendrado mediante la controvertida técnica de los tres padres, que en teoría permite a progenitores con mutaciones genéticas raras concebir hijos sanos utilizando ADN del padre, de la madre y de una donante. Aunque sólo es legal en Reino Unido -donde se aprobó en 2015-, Ibrahim, cuyos padres son jordanos, nació en México, asistido por un equipo de doctores estadounidenses.

Este aspecto, unido a que los investigadores no han presentado el caso en ningún paper científico -la historia fue una exclusiva de la revista New Scientist– y han anunciado que darán los detalles en el próximo Congreso de Medicina Reproductiva de la Sociedad Americana de Salt Lake City (EEUU), que se celebrará en octubre, ha despertado dudas en la comunidad médica.

«Se trata de una técnica que se considera experimental. En Reino Unido fue autorizada y otros equipos llevan tiempo intentando obtener el visto bueno de comités éticos. Pero mientras tanto, un médico se ha ido a México a hacerlo. Falta la información científica, la regulación necesaria para llevarla a cabo y el seguimiento del niño nacido. No hay que lanzar las campanas al vuelo», advirtió a EL MUNDO Carlos Simón, especialista y Catedrático de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Valencia.

El síndrome de Leigh

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En este caso, la madre del bebé, Ibtisam Shaban, portaba genes del llamado síndrome de Leigh. Según detalla a este periódico Guillerno Antiñolo, jefe del departamento de genética, reproducción y medicina fetal del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, se trata de una enfermedad mitocondrial muy rara, con una prevalencia de un caso cada 40.000 bebés, muy dura y de muy difícil diagnóstico: «Los niños nacen mal y empeoran muy rápido, supone un sufrimiento tremendo para los padres y para los hijos». En España nacen cada año aproximadamente medio centenar de niños con este síndrome que, como todas las enfermedades mitocondriales, «se transmite exclusivamente por vía materna», aclara este especialista.

Los genes de ese síndrome están en el ADN mitocondrial, que transporta 37 genes que se transmiten de madres a hijos. Según New Scientist, alrededor de un cuarto del ADN mitocondrial de Shaban portaba la mutación de la enfermedad y, aunque ella está sana, sus dos primeros hijos murieron porque nacieron con el trastorno, que afecta al sistema nervioso. Por eso, ella y su marido, Mahmoud Hassan, recurrieron a la ayuda del doctor John Zhang y su equipo del Centro de Fertilidad Nueva Esperanza de Nueva York, que tienen otra clínica en México, donde se llevó a cabo la técnica.

La aprobada en Reino Unido consiste en fertilizar los óvulos de la madre y la donante con espermatozoides del padre y antes de que los óvulos fertilizados comiencen a dividirse en embriones se retira cada núcleo, se descarta el de la donante y se reemplaza por el de la madre. Pero al ser Shaban y Hassan musulmanes, se oponían a la destrucción de embriones por motivos religiosos. Por ello, Zhang adoptó una variación que fue fertilizar sólo el óvulo de la donante ya con el núcleo de la madre insertado.

«Básicamente lo que se hace en esta técnica es fertilizar dos óvulos, uno de la donante y otro de la madre biológica, y han extraído el núcleo de uno y lo han puesto en el núcleo del otro», explica Antiñolo de manera resumida. A pesar de que popularmente se denomina técnica del ADN de tres padres, este experto destaca que «en realidad el bebé es de dos padres. Lo único que se ha hecho, aunque es algo muy complejo, es conservar el citoplasma con mitocondrias que funcionan bien», apunta. «En cada célula hay miles de mitocondrias, que son las que se encargan de la energía, del metabolismo. Son como nuestras centrales térmicas. En la enfermedad de Leigh, las mitocondrias tienen un error y funcionan mal. Dependiendo de cuántas mitocondrias estén averiadas, es decir, que no hagan bien su trabajo, se produce la enfermedad», añade.

Aunque Antiñolo se alegra de que el niño se encuentre bien y cree que el hecho de que esta técnica diera resultado es una noticia positiva, se muestra «totalmente en contra» de que se haya llevado a cabo en México, un país en el que no hay una ley al respecto, pues considera que la regulación es imprescindible para que el proceso pueda realizarse con garantías: «Así se hizo en Reino Unido, donde hubo un intenso debate social y profesional. La reproducción humana asistida en general y técnicas tan delicadas como la transferencia nuclear necesitan una regulación muy estricta», señala. Y subraya que poner en marcha estas técnicas sin regulación «va contra el avance de la tecnología porque le quita credibilidad».

Este experto en reproducción está a favor de que, al igual que ha hecho Reino Unido, España apruebe esta técnica: «Creo que sería positivo. Necesitamos tener ese debate porque España tiene una legislación muy garantista y avanzada en todo lo que concierne a reproducción humana asistida. No hay ninguna rama que se aproxime tanto a los cambios sociales y tecnológicos como la reproducción. Y se trata de una técnica que permite que nazcan bebés sanos», argumenta.

Reino Unido fue el primer país en el mundo -y el único hasta el momento- en abrir la brecha en febrero del 2015, cuando el Parlamento británico dio luz verde a la técnica de los tres padres. Pese a la polémica previa y las resistencias de la Iglesia Anglicana, la ley fue aprobada por una mayoría (382 votos a favor y 128 en contra) y fue recibida con los brazos abiertos por las familias con hijos con enfermedades neurodegenerativas, informa Carlos Fresneda.

Los científicos británicos, y en concreto el equipo capitaneado por el neurólogo Doug Turnbull, de la Universidad de Newcastle, iban a la vanguardia mundial en esta técnica. Se estima que más 2.500 mujeres podrían beneficiarse del tratamiento el Reino Unido, y 150 estaban ya en lista de espera en el momento de ser aprobada la ley. Los primeros «embriones de tres padres» podrían haber sido concebidos este mismo año, pero de momento no se ha confirmado ningún nacimiento por este procedimiento en el país.

Turnbull, pionero en estas investigaciones, recibió con cautela la noticia sobre el nacimiento de Ibrahim. «La investigación que recoge New Scientist da muy poca información sobre la naturaleza de la técnica usada, sobre el proceso ético de aprobación o sobre la evolución del bebé», declaró en su primera reacción tras conocer el alumbramiento, y recalcó que el Reino Unido es hoy por hoy el único país donde este procedimiento está convenientemente «regulado».

Por su parte, el doctor Dusko Ilic, especialista en células madre del King’s College de Londres, aseguró que se trataba de una noticia histórica. «Esperemos que esto sirva para aplacar las críticas, acelerar los avances científicos y asistir pronto al nacimiento de un bebé por esta técnica en el Reino Unido», declaró.

El equipo de Zhang afirma que el bebé porta menos del 1% de la mutación del síndrome de Leigh, un porcentaje demasiado bajo como para causarle problemas, pues se estima que es necesario aproximadamente un 18% de mitocondria afectada para desarrollar la enfermedad. No obstante, el niño debe ser monitorizado para ver cómo evoluciona. «La técnica es muy artesanal, hay que trabajar con microinyección y extraer las mitocondrias afectadas para sustituirlas por otras. Puede que no se haya introducido suficiente mitocondria sana para revertir la enfermedad. Y además, ésta puede debutar en cualquier momento», advierte el doctor Simon.

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2016/09/27/57ea979946163f37608b4591.html

Fui a donar óvulos y encontré una realidad que me echó para atrás

Es brasileña, tiene 31 años y un hijo pequeño. Se le tuerce la sonrisa mientras leemos juntas los riesgos de la intervención: hemorragias, infección genital, punción de un asa intestinal, torsión ovárica, desgarros… y los peligros propios de una anestesia general. Nos acabamos de conocer. Las dos estamos en la sala de espera de una conocida clínica de reproducción asistida, dándole vueltas a los pros y contras de donar nuestros óvulos.

Yo ya me había decidido a compartir un trocito de mí con otra mujer; me había acostumbrado a la idea de que, en unos años, cualquier criatura que me cruzase por la calle podría tener mis genes sin que yo lo supiera. La paranoia que podría entrarme muy de vez en cuando no sería nada al lado de la enorme felicidad que yo podría darle a una mamá, a una de esas que ponen todo su dinero, tiempo y esperanza en largos tratamientos para conseguir un bebé. Quién sabe si, en el futuro, soy yo la que lo necesita. Le haría un favor a alguien, me aseguraría de que estoy completamente sana y, sobre todo, tendría un ingreso extra. ¿Por qué no? Pero ahora, con la letra pequeña delante, la decisión no está tan clara.

La diferencia para la brasileña –no diré su nombre por razones obvias– es que ella necesita el dinero. “Con urgencia”, me confiesa, mientras juega nerviosa con el boli. Acaba de salir de la segunda consulta y tiene que empezar a firmar consentimientos.

En España, está prohibido vender óvulos. La ley que regula las técnicas de reproducción asistida indica que la donación debe ser un acto gratuito y altruista, y que nunca podrá tener un carácter lucrativo o comercial. Sin embargo, la misma norma contempla una “compensación económica resarcitoria” para las donantes, por las molestias físicas y los gastos laborales y de desplazamiento que supone el procedimiento. Cada clínica de fertilidad puede decidir la cuantía con la que compensará a las donantes, dentro de unos límites fijados por el Ministerio de Sanidad, a través de la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida.

“Haz realidad el sueño de una familia y recibe una compensación económica”. Algo así decía el anuncio que ha estado apareciendo en mi tablón de Facebook durante todo el verano. ¿Suena perfecto, no?

Aquí las preguntas las hago yo

Llamé a una clínica que está cerca de mi casa para solicitar más información –médica y financiera–, pero la recepcionista me dijo que solo atendían consultas de forma presencial. Así que aquí estoy, dos días después, para hablar con la ginecóloga. Al entrar, he visto una sala de espera monísima, con sofás de colores y estanterías llenas de libros. Pero a mí me han llevado a otra distinta, atravesando una puerta en la que decía “Acceso restringido: No pasar”. En esta sala, que en realidad es solo un ensanchamiento del pasillo, solo cuatro sillas de plástico, tres revistas de marujas, la brasileña y yo. Antes de saber si ella ha firmado, me toca entrar en la consulta.

–Buenos días. Me gustaría conocer mejor el procedimiento de extracción de óvulos y cuánto dinero se…
–Espera un momento –me interrumpe–. Vamos a hacerlo al revés, si te parece. Primero hago yo las preguntas, te exploramos mediante una ecografía vaginal, y después, si eres apta, resolvemos cualquier duda que tengas.

La señora me desarma, y no puedo más que afirmar con la cabeza. Después de charlar sobre mi estilo de vida, mi nivel de estudios, mis relaciones sexuales, mis antecedentes familiares y mis características físicas –porque es importante que mis óvulos vayan a una mamá parecida a mí–, me desnudo de cintura para abajo y me abro de piernas, sin tenerlo planeado. Ella señala mis ovarios en la pantalla y me dice que tengo una buena carga folicular. Eso es bueno. Dentro de los folículos es donde se forman los ovocitos.

Ya vestida, la doctora me explica que la donación es anónima. Nadie sabrá que los óvulos son míos y yo ni siquiera sabré si de ellos ha salido un bebé, o dos, o tres, o ninguno. Así lo obliga la ley: donante y receptora no pueden tener ningún tipo de contacto. Quizá por eso la clínica tiene dos salas de espera separadas, una básica para los proveedores y una premium para los clientes.

Después, la ginecóloga me aclara los detalles del procedimiento. Primero me harían un estudio médico y psicológico, y un análisis genético para confirmar que no tengo enfermedades hereditarias. Si paso las pruebas, tendría que ponerme unas inyecciones de hormonas durante diez días para desarrollar más óvulos. Y luego, en la fecha acordada, me los extraerían mediante una punción de los folículos. Se hace a través de la vagina, así que no quedan cicatrices. La intervención dura un par de horas y ese día tendría que guardar reposo absoluto.

–¿Con anestesia general?
–No, solo es una sedación –el contrato de la brasileña no dice lo mismo–.
–¿Y los riesgos?
–Mínimos. El más frecuente es la hiperestimulación ovárica, una respuesta exagerada al tratamiento hormonal, que en casos graves supone acumulación de líquido en el abdomen, alteraciones de la coagulación sanguínea, de la función renal y la hepática… Pero eso es muy excepcional.

La documentación que me entregan después habla de hiperestimulación grave en un 1% de los casos. Un 1% no me parece tan excepcional. Ya no me siento tan generosa.

Los huevos de oro

Me da la sensación de que es un tabú para ella, así que decido sacar yo misma el tema.

–Bueno, y… ¿de cuánto es la compensación económica?
–Son 950 euros por la primera extracción de óvulos. Si decides hacer el procedimiento por segunda vez, te abonarían 1.000 euros más.

Me marcho de la consulta con la decisión tomada. Lo siento por las madres que esperan bebés y por mi cuenta corriente, pero mi generosidad y mi avaricia juntas –qué ironía– no son suficientes para asumir los riesgos del tratamiento hormonal y de la intervención. Me sentiría como una gallina con huevos de oro, a la que van a destripar.

No me gustaría desanimar a las valientes que estén planteándose la donación. Aunque, para no ser hipócritas, quizá deberíamos empezar a hablar de venta de óvulos. ¿Cuántas mujeres se someterían a ese proceso si no estuviese remunerado? El 40% de todas las donaciones de Europa se producen en España. ¿Somos más solidarias o necesitamos más el dinero? Puede que un poco de ambas cosas, porque también estamos entre los países con más donantes de órganos, o de sangre, aunque para eso no hace falta anestesia, ni hormonas, ni tubos en la vagina.

Cobrar por tus óvulos no es, pienso, ni bueno ni malo. Pagar por ellos tampoco. Pero no deja de ser un mercado, aunque esté regulado. Si la compensación económica fuese realmente resarcitoria, me habrían preguntado a cuántos kilómetros vivo de la clínica o si tengo un empleo en el que vaya a ausentarme, para calcular el coste real en lugar de ofrecerme la tarifa estándar. Es un mercado, y no es pequeño. En España hay alrededor de 200 clínicas donde realizan miles de tratamientos de reproducción asistida cada año. Para conseguir espermatozoides, ya conocemos el procedimiento. Y no tiene ninguna dificultad –por eso a ellos les pagan veinte veces menos–. Pero los ovocitos sanos, de mujeres jóvenes, son como piedras preciosas: muy escasas, difíciles de extraer y con un valor incalculable. Bueno, incalculable no. Que son mil euros.

Fuente: http://www.codigonuevo.com/fui-a-donar-ovulos-y-encontre-una-realidad-que-me-echo-para-atras/